La primavera llegó los árboles ya florecieron pero mi corazón no me lo dice, las golondrinas regresaron de su largo viaje los pájaros alegres están pero mi corazón no me lo dice desde mi balcón veo los niños jugar el agua de la fuente brota sin cesar pero mi corazón no me lo dice ¿por qué estás triste corazón ? ¿por qué mi corazón no me dice lo bello que hay en la primavera ? solo sé que es así porque mis ojos lo ven.
José Armero Ródenas
Día de perros
Un sonido espeluznante acecha en los albores de otra mañana. El despertador ensordece mis oídos y mis ojos vagos evitan vivir.
La ducha fría, agrio castigo del diablo que despierta mi alma del todo. Un desayuno llega hasta el estomago mientras una alfombra terrestre me guía.
Mi cabeza sigue su rumbo a las nubes y abajo, como una jirafa, andan los pies. Ecos del maestro resuenan en una cabeza a diez mil pies de mi castigada silla.
Vuelvo entre la oscuridad a mi hogar donde me espera mi fiel almohada acompañada de mi enemigo matutino que bien temprano contra mí conspira.
Pablo Calderón López
Sentimientos
Como un cometa mis pensamientos volaron hacia ti. Como una neblina espesa mis sentimientos se impregnaron de ti. Como una fina lluvia mis poros se llenaron de ti. ¡Cómo me gustaría que igual te pasara a ti!
José Armero Ródenas
El niño
Paseando por un río a un niño me fui a encontrar el pobre se había perdido y no sabia regresar a ese niño me lo tuve que llevar ahora vive conmigo y no se quiere marchar.
José Armero Rodenas
La rutina
Comer, dormir, ver las mismas caras, tan parecido y tan diferente, que a todos nos aborda excepto a quien no la soporta.
El día a día es nuestra adicción que depende de nuestra dosis, pues nos llena de seguridad con algún toque de emoción.
En este Tourmalet hacia la muerte lo importante no es la meta, que se repite eternamente, sino disfrutar del camino al que hacemos diferente.
Sergio Bernal Montero
Amor
No hay poder que lo niegue, lo dulce qué es la caída. El momento es de confesar cuando no puedes respirar y cualquier luz brilla aún más. Deja que el amor te ciegue. Ni en mil años disfrutarás igual que hoy de la vida.
La primavera llegó
los árboles ya florecieron
pero mi corazón no me lo dice,
las golondrinas regresaron
de su largo viaje
los pájaros alegres están
pero mi corazón no me lo dice
desde mi balcón veo los niños jugar
el agua de la fuente brota sin cesar
pero mi corazón no me lo dice
¿por qué estás triste corazón ?
¿por qué mi corazón no me dice
lo bello que hay en la primavera ?
solo sé que es así porque mis ojos lo ven.
José Armero Ródenas
Día de perros
Un sonido espeluznante acecha
en los albores de otra mañana.
El despertador ensordece mis oídos
y mis ojos vagos evitan vivir.
La ducha fría, agrio castigo del diablo
que despierta mi alma del todo.
Un desayuno llega hasta el estomago
mientras una alfombra terrestre me guía.
Mi cabeza sigue su rumbo a las nubes
y abajo, como una jirafa, andan los pies.
Ecos del maestro resuenan en una cabeza
a diez mil pies de mi castigada silla.
Vuelvo entre la oscuridad a mi hogar
donde me espera mi fiel almohada
acompañada de mi enemigo matutino
que bien temprano contra mí conspira.
Pablo Calderón López
Sentimientos
Como un cometa
mis pensamientos volaron hacia ti.
Como una neblina espesa
mis sentimientos se impregnaron de ti.
Como una fina lluvia
mis poros se llenaron de ti.
¡Cómo me gustaría
que igual te pasara a ti!
José Armero Ródenas
El niño
Paseando por un río
a un niño
me fui a encontrar
el pobre se había perdido
y no sabia regresar
a ese niño me lo tuve que llevar
ahora vive conmigo
y no se quiere marchar.
José Armero Rodenas
La rutina
Comer, dormir, ver las mismas caras,
tan parecido y tan diferente,
que a todos nos aborda
excepto a quien no la soporta.
El día a día es nuestra adicción
que depende de nuestra dosis,
pues nos llena de seguridad
con algún toque de emoción.
En este Tourmalet hacia la muerte
lo importante no es la meta,
que se repite eternamente,
sino disfrutar del camino
al que hacemos diferente.
Sergio Bernal Montero
Amor
No hay poder que lo niegue,
lo dulce qué es la caída.
El momento es de confesar
cuando no puedes respirar
y cualquier luz brilla aún más.
Deja que el amor te ciegue.
Ni en mil años disfrutarás
igual que hoy de la vida.
Elena Asensio Martínez